Estrategia de póker vs. Tácticas de póker
En el juego del póker, la estrategia es la planificación y la conducta comprensiva a largo plazo. La estrategia nos proporciona un curso de la acción que vamos a realizar cuando intentamos conseguir un objetivo. Las tácticas, por su parte, son las maniobras que hacemos para llevar a cabo la estrategia.
Por lo tanto, las tácticas sólo tienen sentido cuando se miran como un aspecto de la estrategia, pero no tienen un fin en sí mismas; y esto explica por qué muchos jugadores se aproximan a las partidas de una forma que tiene muy poco sentido. Toman decisiones en el vacío. Por otra parte, muchos jugadores reflexivos, cuando deciden pensar y hablar sobre estrategia de póker, terminan concentrándose y dando vueltas a varias ideas tácticas.
El póker no es neurocirugía. No es tan complicado, y como muchas situaciones llevan a decisiones marginales, muchas de las cosas que hacemos terminan por no tener importancia a la larga. Sin embargo, muchos jugadores hacen el juego más complicado de lo que necesita ser porque no tienen una estrategia general, así que se dedican a centrarse desordenadamente en tácticas individuales. La realidad es que una estrategia buena y sólida simplifica la toma de decisiones.
Algunas estrategias pueden incluso resumirse en unas pocas palabras: “Quiero ganar”, “Me quiero divertir” o “Quiero molestar a los demás y quemar fichas. Las dos últimas son para juegos sencillos. La primera, si se deja en esa única dimensión, es demasiado simplista como para tener éxito, pero incluso por sí misma simplifica las acciones del jugador una barbaridad. Con esta estrategia, un jugador sabrá cuándo no debe hacer jugadas que él o ella reconocen como jugadas perdedoras.
La estrategia auténticamente sensata es mucho más compleja, pero para lo que sirve la buena estrategia (en parte) es tomar decisiones individuales de manera mucho más sencilla. La estrategia es como un mapa de carreteras; si sabes a dónde vas y conoces la ruta que quieres seguir, tendrás muchas menos decisiones tácticas que tomar cuando te montes en el coche. Todavía encontrarás atascos, desvíos y baches, pero intenta comparar un viaje antes del cual consultas un mapa con otro en el que simplemente te subes al coche y empiezas a conducir. En el segundo perderás el tiempo tomando direcciones equivocadas, intentando calcular dónde está exactamente el lugar al que vas...¡y lo más probable es que ni siquiera llegues a él!
La estrategia surge de un entramado de conceptos interrelacionados: quiero ganar... Tengo X dólares para jugar al póker, así que jugaré hasta este límite... No se me da muy bien identificar los faroles de los jugadores, así que voy a cultivar una imagen mía que consiga que los demás me hagan pocos faroles... Me ejercitaré en seleccionar partidas y mesas, para terminar sentándome sólo en aquéllas que se adapten a mi estilo... Me centraré en jugar manos en posiciones donde esté lo suficientemente seguro de que, a la larga, me resultarán rentables... Tras cada etapa durante la partida o durante una mano, sólo continuaré jugando si estoy bastante seguro de lo que haré en las posibles situaciones que se me puedan presentar después...
Los aspectos de la estrategia son casi innumerables. Cuanto más trabajes la estrategia en tu mente y más aspectos amplios tengas decididos, más sencillas serán las pequeñas cuestiones tácticas. La próxima vez que tengas que tomar una decisión difícil en el turn, en la quinta calle (river) o en la ciega grande (big blind), cuando estés metido de lleno en un torneo, ¡pregúntate por qué no sabes ya lo que tienes que hacer! Da igual dónde estés; deberías estar allí por alguna razón lógica... Y después, continuar actuando de acuerdo a esa lógica.
Cuando se trata de lo que hace falta para ser un jugador de póker ganador, las tácticas empleadas en cada mano son bastante triviales. La estrategia te convertirá en ganador. Las buenas tácticas simplemente te servirán para ganar aún más.

